Benito y Solange: 13 años de Manzanilla

Benito Molina y Solange

Rodolfo Gerschman

Esta semana Benito Molina y Solange Muris, pareja en la vida y en la cocina, celebraron los 13 años de vida de su restaurante Manzanilla, en Ensenada, lo cual es un récord en cualquier parte del país. Más aún si se tiene en cuenta que Benito, nacido y llegado a Baja California desde el DF, no es un cocinero como cualquier otro y menos aún como solían serlo los de algunos restaurantes prestigiosos de la zona cuando desembarcó en ella.

Benito es un pionero de la cocina bajacaliforniana tal como se la conoce hoy día, lo cual hace relevante este aniversario aunque la suma de años no tenga la carga simbólica de los múltiplos de cinco. Sus propuestas diferían de lo que permanecía desde hacía años sin cambios en restaurantes como El Rey Sol o Punta Morro, adonde llegaban a comer quienes querían presumir buen gusto y cosmopolitismo. Y por lo mismo generaron un cambio.

No hubo en sus menús un pescado a la meunière o una langosta thermidor. Más bien se orientó desde el inicio a la revalorización de la materia prima de la zona –en aquel momento básicamente pescados y mariscos- buscando destacar sus cualidades, sobre todo la frescura, sin opacarlas con preparaciones alambicadas. Y si se trata de salsear, sus preparaciones evocan más lo mexicano que lo francés. 

Propulsada por el vino y por un desarrollo de productos tanto del mar -con los mariscos de cultivo y el aprovechamiento de peces antes desdeñados- como del campo, la cocina ensenadense siguió cada vez más ese derrotero.

La celebración del aniversario, que obviamente se llevó a cabo en Manzanilla, tuvo algo de reconocimiento a su rol en la zona. Llegaron e incluso cocinaron algunos de los cocineros más importantes de los que ejercen actualmente en Baja California: Manuel Barreto, Javier Plascencia, Diego Hernández, Drew Deckman (de Los Cabos), Roberto Alcocer, Esteban Lluis, Juantxo Sánchez.

El menú fue una sucesión de botanas para comer con las manos: crostini con calamar, samosa, rib eye en carnitas, puerco en una especie de bisquet, entre otros.Y la fiesta, porque ese también es un aporte de Benito, se extendió con buena cocina y buenos vinos hasta la madrugada.