El Bajío de Cuitláhuac

Tradición sin pausa

 

Raúl Ramírez Degollado fundó hace 40 años este restaurante, hoy día un clásico de la cocina mexicana. Su esposa Carmen, mama “Titita”, tomó la posta a su muerte. Originaria de Xalapa, Veracruz, le dio una fama que concitó el peregrinaje desde todos los puntos de la ciudad. Platillos como las carnitas, los molotes de papa y queso, el tamal de frijol con hoja de aguacate o el pulacle papanteco, contribuyeron a su celebridad.

San Sebastián, Nueva York, Hawai, Atlanta y Washington son, a la vez, algunas de las ciudades en las que Carmen ha realizado demostraciones de cocina, asumiendo el rol de embajadora de la cocina mexicana.

Hoy día El Bajío de Cuitláhuac sigue atrayendo tanto a humildes vecinos del restaurante como a empresarios, intelectuales y profesionales de otras colonias. Los fines de semana hay lista de espera para ocupar sus mesas. Y aunque su estela ha derivado en la creación de otros Bajio, Cuitláhuac sigue siendo único.