Cannabis gastronómica

La legalización de la marihuana recreacional en Colorado, Estados Unidos, ha tenido ramificaciones que permean lentamente en su cultura: ¿hoteles que permiten fumar? Los hay. ¿Tiendas completamente dedicadas a productos de cannabis? También. ¿Clases de cocina para aprender a cocinar con la hierba? No faltan. Cualquier persona de más de 21 años puede, legalmente, poseer y consumir hasta 28 gramos dentro del estado.

Tiendas como Dixie Elixirs and Edibles, ofrecen entre otras cosas mentas, chocolates, bebidas, galletas o brownies infusionados con THC (tetrahidrocannabidol), la substancia sicotrópica de la marihuana. Y un restaurante japonés, The Hapa Sushi, ofrece maridajes con la droga.

También está el lado negativo de esta rápida incorporación. Los comestibles, empaquetados en colores llamativos, han llegado a ser ingeridos por niños o adultos desprevenidos. Por eso, para el Halloween de 2014 la policía estatal produjo un video previniendo a los padres sobre la dificultad de saber, dada la similitud del envoltorio, si algunos dulces contienen o no la droga.  

En su último número, la revista Food & Wine publicó una nota que evidencia otro efecto negativo de la legalización, esta vez en restaurantes: algunos comensales se quedan dormidos en la mesa. La cadena de reacciones empieza cuando el cannabis acrecienta el hambre y a su efecto se le suma el de la digestión, el llamado “mal del puerco”. Es literalmente, el comensal que se queda para barrer... o ser barrido.