UN DÍA SIN COCINEROS

  • Al menos 65 restaurantes permanecieron cerrados este 16 de febrero en Washington en lo que se llamó el Día Sin Inmigrantes.

En protesta por las políticas discriminatorias y xenófobas del presidente Donald Trump, dirigidas principalmente a la persecución de inmigrantes mexicanos, al menos 65 restaurantes y centenares de tiendas y establecimientos permanecieron cerrados este 16 de febrero en Washington y otras ciudades norteamericanas, en lo que se llamó el “Día Sin Inmigrantes”.

La campaña nació de las redes sociales en solidaridad con los inmigrantes, cualquiera que sea su estatus legal. Además del cierre de establecimientos, éstas pidieron a quienes han inmigrado a Estados Unidos que no vayan a trabajar ni hagan compras. En Los Ángeles y otras ciudades de Estados Unidos el boicot fue acompañado de marchas.

Varios propietarios de negocios y restaurantes se mostraron solidarios con sus empleados. Entre los objetivos de esta demostración estuvo el de exhibir, a la vez, el impacto laboral y el poder adquisitivo de los inmigrantes. Sólo en el sector de la hostelería, turismo y servicios, la población de origen latinoamericano compone el 17 por ciento de la fuerza laboral.

Entre los establecimientos que cerraron sus puertas estuvieron los del afamado chef español José Andrés, uno de los primeros personajes públicos en denunciar el discurso de odio antimexicano de Trump cuando éste era precandidato republicano. Ahora los medios estimaron en unos 100 000 dólares la pérdida que asumió este cocinero empresario durante la jornada de protesta.

“En solidaridad con los inmigrantes que empleamos, varios de nuestros restaurantes en Washington permanecerán cerrados”, informó en un comunicado el conglomerado del chef español ThinkFood. En la zona conocida como la “Milla de Oro de José Andrés”, no abrieron Jaleo, Oyamel, Zaytinya y Minibar.

Actualmente Andrés y Trump libran, además, un sonado litigio luego de que el cocinero cancelara la apertura de un restaurante de cocina española en el nuevo Hotel Trump International, también en Washington. El mandatario reclama 10 millones de dólares como indemnización y el chef, a su vez, le exige una compensación de 9 millones debido al perjuicio que ocasionó al proyecto sus declaraciones e insultos contra los mexicanos.

La acción de protesta, que se extendió a otras grandes ciudades como Nueva York, Filadelfia y Houston, sumó en total 65 restaurantes al “blackout”. Rick Bayless, uno de los chefs más reconocidos de Chicago, cerró sus cuatro restaurantes mexicanos en esa ciudad: Frontera Grill, Topolobampo, Xoco y Fonda Frontera. Sweetgreen hizo lo propio con las 18 sucursales de su cadena de ensaladas.

Andy Shallal, un iraquí-estadounidense reconocido como uno de los empresarios restauranteros de más peso en Estados Unidos, se plegó con sus locales de Busboys and Poets. En sus ventanales se leía: “Apoyamos a nuestra comunidad”. El inmigrante mexicano David Suro, dueño de Tequilas Restaurant en Filadelfia, también adhirió, al igual que Zuni Cafe en San Francisco e incluso Bad Saint, reconocido restaurante filipino de Washington.

Eric y Bruce Bromberg, propietarios de Blue Ribbon en Nueva York, dispusieron el cierre de 7 de sus restaurantes. "Con el máximo respeto y comprensión para nuestros empleados, amigos y familiares, la mayor parte de los restaurantes Blue Ribbon en Nueva York (Blue Ribbon Brasserie, Brooklyn, Sushi, Sushi Bar & Grill, entre otros) cerrarán el jueves en apoyo de nuestros empleados", escribieron los empresarios en su sitio.

“Estamos al cien por ciento con nuestros empleados, tanto si son inmigrantes como si han nacido en América, estén cara al público o en la parte de atrás”, rezaba un letrero en las puertas del Blue Ribbon Sushi. “Cuando unos trabajadores que no han perdido un día de trabajo en casi 25 años vienen a ti y te piden un día libre para manifestarse contra la injusticia, la respuesta es fácil”, agregaban otros carteles.

Cosme, el restaurante del chef Enrique Olvera abierto hace un año en el distrito Flatiron y uno de los más visibles en cocina mexicana, no se sumó, en cambio, al “Día sin Inmigrantes” y su propietario argumentó en entrevista con el periódico Milenio que, a su juicio, “el mejor ejemplo debe darse con el trabajo y no dejando de trabajar”.

La estela de conflictos que están dejando las políticas del gobierno de Trump en este y otros temas se incentivó la misma semana con la detención de cerca de 700 inmigrantes. El secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, proporcionó la cifra a los medios y aseguró que "aproximadamente el 75 por ciento" eran "inmigrantes criminales", una categoría “ad-hoc” en la que incluyó a los indocumentados, con lo cual retomó las diatribas agraviantes de su presidente.

Según declaraciones de asociaciones que agrupan a inmigrantes, como la angelina Unión del Barrio, a esta protesta habrán de seguirle otras, incluido un posible paro nacional. Y recordaron que en 2006 las movilizaciones y paros en las principales ciudades del país lograron detener otro intento de criminalizar a los indocumentados y a aquellos que pudieran brindarles ayuda.